domingo, 25 de enero de 2015

EN TODOS LOS COLEGIOS HAY NIÑOS CON PROBLEMAS

ENERO  24  DEL 2015 
A veces marcamos y rotulamos a algunos estudiantes CON HIPERACTIVIDAD sin darles mayores oportunidades, viendo en ellos solo los defectos y los problemas que presentan, llenando los observadores o los anecdotarios con expresiones tales como... y dejando que el problema se profundice:
El niño o el joven: "Llega tarde, tiene dificultad en hacer planes, parece que no escucha, está en las nubes, no se puede concentrar, salta de tarea en tarea, deja las cosas a medias, no termina los trabajos, comete errores por no prestar atención en los detalles, se olvida de las instrucciones, se distrae con facilidad, es desorganizado, evita tareas que requieren esfuerzo mental, no siempre encuentra lo que buscan, rompe cosas, pierde cosas, es inquieto, se mueve todo el rato, se aburre con facilidad, no se mantiene sentado durante mucho tiempo, tiene dificultad para divertirse en silencio, a menuda tararea, interrumpe la clase, habla y actúa a menudo sin pensar, ve las consecuencias de sus actos cuando es tarde, es irritable, necesita supervisión constante, discute y contesta, responde de forma impulsiva, sus esfuerzos se frustran fácilmente, no sabe perder, siempre quiere ganar, se pelea por cualquier cosa, no sabe esperar su turno, a veces es rechazado por sus compañeros, exige inmediata satisfacción a sus demandas, tiene poca tolerancia con la frustración, está a la defensiva a menudo".
Muchos profesores también se dan cuenta de la baja autoestima de estos niños, provocada por constantes fracasos, ansiedad, problemas de conducta social y problemas de inadaptación.
PERO NO TODO ES NEGATIVO: Estos niños pueden ser muy espontáneos, más divertidos que otros niños, muy cariñosos, optimistas, inteligentes, curiosos, honestos (dicen lo que piensan), imaginativos y muy creativos, colaboradores, ambiciosos, apasionados, aventureros, sensibles, extrovertidos, intuitivos, persistentes y un sin fin de adjetivos positivos más. Tienen mucha energía, una gran memoria, aunque no se acuerden donde  han dejado los libros, pueden perdonar fácilmente, pueden hacer muchas cosas al mismo tiempo, pueden crear orden del caos, pueden pensar soluciones ocurrentes para resolver problemas, siempre están dispuestos a ayudar y hacer nuevos amigos, se llevan bien con los adultos, les gusta arriesgar y probar cosas nuevas, no son conformistas.

 

En principio puede parecer una sobrecarga inasumible para muchos profesores hacer adaptaciones para estos niños, con la cantidad de niños a los que tienen que atender a la vez en clase. Sin embargo, en la mayoría de los casos, pequeñas modificaciones en la manera de estar con ellos en clase, en la forma de enseñarles y supervisar la ejecución de su tarea, y algunas adaptaciones a la hora de evaluarles, pueden ser muy rentables tanto para el niño como para el profesor. El niño se sentirá mejor, más comprendido, más motivado, más competente, y rendirá de forma más acorde a sus capacidades. Para el profesor, habrá más tranquilidad en el aula, tendrá menos interrupciones, no tendrá que andar corrigiendo comportamientos inadecuados tan frecuentemente, y se sentirá más satisfecho como docente al mejorar el aprendizaje de este grupo de alumnos. Suele requerir menos esfuerzo prevenir que lidiar con este tipo de niño adecuadamente.
Estos niños son el perfecto ejemplo de que, no teniendo una discapacidad, necesitan unas medidas diferenciales en la metodología de enseñanza para poder tener un aprovechamiento adecuado. En términos educativos, se salen de la normalidad, el mismo sistema que para la mayoría de los niños puede ser eficiente, para estos niños no sirve. El sistema educativo debe tener la flexibilidad y creatividad necesarias para poder asumir la enseñanza de estos niños en un entorno normalizado.
Igual que ponen a prueba la capacidad educativa de los padres, estos niños ponen a prueba la capacidad del sistema educativo para amortiguar sus dificultades sin hacerles más daño. Los planes de convivencia en los colegios, los reglamentos disciplinarios, la unificación de criterios entre el profesorado a la hora de dar una respuesta a los problemas de los niños, los programas que permitan aprender metodología de estudio y no solo contenidos académicos, son imprescindibles para dar cabida a estos niños sin estigmatizarles ni sacarles del entorno educativo normal.
Los profesores no pueden tener la responsabilidad de diagnosticar a estos niños, ni el nivel de su alteración, la presencia o no de complicaciones añadidas, etc. No es su competencia ni motivo de su formación. Pero sí deben tener la capacidad no solo de explicar su materia, sino de captar las capacidades y dificultades de sus alumnos en el proceso de aprendizaje. Deben poder identificar qué tipo de inteligencia tiene el niño y si ésta le supone alguna traba para acceder a la información que tiene que aprender en cada etapa educativa. La identificación de los niños que podrían tener algún problema o de niños que en general no tienen capacidad para adaptarse al sistema educativo estándar, sí es su competencia. Deben ser capaces de detectar qué niños no son capaces de atender lo suficiente como para aprender lo que se les enseña, o no pueden controlar la ejecución de las tareas de forma organizada, o no son capaces de retener la información de forma adecuada, o no parecen modificar su comportamiento a los resultados, o razonan de una forma extraña, o infantil, no pudiendo elaborar los trabajos de forma correcta para su edad.
La identificación de niños con problemas para aprender dentro del sistema existente en una clase debe llevar a:
o    hacer las modificaciones oportunas en el aula, según las dificultadas detectadas en el niño
o    profundizar en el conocimiento del niño, más allá de las dificultades, intentando acceder también a sus habilidades, para potenciarlas dentro del entorno escolar
o    compartir las dificultades detectadas con el resto de equipo educativo, para dar una respuesta uniforme desde el colegio
o    derivar al niño para evaluar, si se considera necesario, por parte de los equipos psicopedagógicos; básicamente si las medidas habituales que se pueden poner en marcha dentro del aula no son suficientes para mejorar la adaptación y rendimiento del niño.
o    determinar, de una manera individualizada, si el niño necesita apoyo especial, y qué tipo de apoyo es éste. No intentar ajustar al niño a los apoyos disponibles, sino ajustar los apoyos a las necesidades del niño.
o    determinar si, a pesar de todas las medidas ordinarias que se pueden poner en marcha con el personal educativo habitual, el niño persiste en sus dificultades y puede necesitar un apoyo más específico. Esto justificaría que el colegio pidiera.

 

El profesor está en una posición privilegiada para detectar los problemas de este tipo de niños, ya que éstos se manifiestan de forma muy clara en la vida escolar. Por ello, además de dar una respuesta educativa, el profesor, o el colegio, debe implicarse en que los padres conozcan esta dificultad de sus hijos y tomen las medidas adecuadas para su manejo. Esto implica buscar la ayuda clínica necesaria, y obtener la información y herramientas que les ayuden a ellos en su tarea educativa en el entorno familiar. Los padres reciben muchas veces la información de que sus hijos tienen dificultades o características propias que dificultan su aprendizaje de una manera más tranquila cuando ésta información viene del colegio, que cuando viene de un médico o psicólogo por primera vez.
Que la información llegue del colegio evita la estigmatización que muchos padres sienten de inicio cuando se les habla de un trastorno mental en su hijo. Además, aumenta la confianza de los padres en que el colegio está atento a los problemas de los niños, y no establecen conclusiones erróneas respecto a la capacidad educativa de los padres sin estudiar adecuadamente la situación.
En conclusión, los profesores son las personas idóneas para:
o    identificar posibles los casos de niños con algún tipo de problemas.
o    poner en marcha las medidas ordinarias de manejo de estos niños en clase
o    derivar a los niños a valoración por parte de los equipos psicopedagógicos del propio centro o de zona
o    informar a los padres de la detección de un posible problema y de donde obtener ayuda específica: escuelas de padres, pediatra y Centro de Salud Mental de zona.
o    coordinarse con los padres en todas aquellas medidas necesarias para mejorar el rendimiento del niño, su metodología de aprendizaje y su motivación hacia el estudio

 

Lo primero que hay que recordar y tener muy en cuenta de los niños identificados: es que es  muy distinto, que no quieran a que no puedan.
Tiene que haber una relación positiva entre el alumno y el profesor, sólo así será posible una notable mejoría académica y social del niño. El no tener la disposición para conseguir esto hace que automáticamente se vaya generando un círculo vicioso con continuos castigos, desmotivación, incomprensión, etc.

Necesitan más que ningún otro niño apoyos positivos, elogios y ánimos.
continuara...
ADAPTACIÓN
JJ

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