domingo, 24 de noviembre de 2019


24 de noviembre del 2019
CONSEJO DIVINO.
LA PROFECÍA DE JEREMÍAS  


CAPITULO XLIV

DEL LIBRO DE DIOS "LA PROFECÍA DE JEREMÍAS CAP. XLIV– 44"

Los Judíos, reprendidos por Jeremías a causa de sus idolatrías, responden descaradamente, hombres y mujeres, que continuarán haciendo lo que hacen. Les predice su ruina, dándoles por señal cierta de ella la derrota y muerte de Pharaon.
                                                                                                                        
Palabra de Dios anunciada a todos los Judíos que habitaban en tierra de Egypto, en Magdalo,
 En Taphnis, y en Memphis, y en la tierra de Phatures, por boca del profeta Jeremías, el cual decía: Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: vosotros habéis visto todos los castigos que yo he enviado sobre Jerusalem, y sobre todas las ciudades de Judá; y he aquí que ellas están en el día de hoy desiertas y despobladas. Por causa de la maldad que ellos cometieron para provocar mi indignación, y yéndose a ofrecer sacrificios, y a adorar dioses ajenos, desconocidos de ellos y de vuestros padres. Yo muy solicito os envié mis siervos los profetas; los envié para deciros: No hagáis cosas tan abominables, y que tanto aborrece mi alma. Más no quisieron escuchar, ni dar oídos a eso para convertirse de sus maldades, y abstenerse de ofrecer sacrificios a los dioses extraños. Y encendióse mi indignación, y el furor mío, y estalló en las ciudades de Judá, y en las plazas de Jerusalem, y quedaron convertidas en un desierto, y desolación como se ve hoy día.

Ahora, pues, esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¿Por qué motivo hacéis tan grande mal contra vosotros mismos, acarreando la muerte a hombres y mujeres y a los párvulos, y a los niños de pecho que hay en Judá, de tal suerte que no quede nadie de vosotros; Provocándome con los ídolos obras de vuestras, sacrificio a los dioses ajenos en tierra de Egypto, a donde habéis venido a habitar, para perecer infelizmente, y ser la maldición, y el oprobio de todas las gentes en la tierra? ¿Acaso os habéis ya olvidado de los pecados de vuestros padres, y de los pecados de los reyes de Judá, y de los pecados de sus mujeres, y de los pecados vuestros, y de los pecados de vuestras mujeres, cometidos en tierra de Judá, y en los barrios de Jerusaem? Hasta ahora no se han limpiado todavía de ellos, ni han tenido respeto alguno, ni han observado la ley del Señor, ni los mandamientos que os intimé a vosotros y a vuestros padres.

Por tanto, esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israél: He aquí que os mirare con rostro airado y destruiré a toda Judá. Y me dirigiré contra los restos de Judá, que se obstinaron en meterse en tierra de Egypto para morar allí: y allí en la tierra de Egypto serán consumidos, pereciendo al filo de la espada y de hambre: y desde el más chico hasta el más grande serán consumidos, muriendo pasados a cuchillo, o de hambre; y serán objeto de execración, de terror, de maldición y de oprobio. Y castigaré a los Judios que habitan en Egypto, como he castigado a los de Jerusalem, con la espada, con el hambre y con la peste: no habrá nadie que se escape: y del resto de los Judíos que viven peregrinado en la tierra de Egypto, no habrá ninguno que vuelva a la tierra de Judá, al cual tanto suspiran ellos volver para habitarla: no volverán a ella sino aquellos que huirán de egypto.

Entonces respondieron a Jeremías todos hombres (los cuales sabían que sus mujeres ofrecían sacrificios a los dioses extraños), y todas las mujeres de que había allí gran muchedumbre, y todo el pueblo de Israel que habitaba en tierra de Egypto, en Phatures, y le dijeron. Acerca de lo que tu nos has hablado en nombre del Señor, no queremos obedecerte, sino que absolutamente haremos todo cuanto nos pareciese bien, y ofreceremos sacrificios y liberaciones a Diana la reina del cielo, conforme lo henos practicado nosotros, y nuestros padres, y vuestros reyes, y nuestros príncipes en las ciudades de Judá, y en las plazas de Jerusalem: con lo cual tuvimos abundancia de pan, y no vimos ninguna aflicción. Desde aquel tiempo, empero, en que dejamos de ofrecer sacrificios y libaciones a la reina del cielo, estamos falto de todo, y nos vemos consumido por la espada y por el hambre. Que si nosotras ofrecemos sacrificios y libaciones a la reina del cielo ¿Por ventura le hemos hecho la ofrenda de las tortas, para tributarle culto, y ofrecerle libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?

Entonces Jeremías habló a todo el pueblo contra los hombres y contra las mujeres, y contra la plebe toda, que tal respuesta le había dado, y les dijo: ¿Acaso el Señor no tuvo presentes, y no se irritó su corazón con aquellos sacrificios infames que ofrecíais en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem vosotros y vuestros padres y vuestros reyes, y vuestros príncipes y el pueblo de aquella tierra? Ya el señor no podía soportaros más, por causa de vuestras perversas inclinaciones y por las abominaciones que cometéis: y así ha sido asolado vuestro país, y hecho un objeto de espanto y de maldición sin habitante ninguno como se halla en el día. Porque sacrificasteis a los ídolos, y pecasteis contra el Señor: porque no quisisteis escuchar la voz del Señor, ni observar su ley, ni sus mandamientos, e instrucciones; por eso os han sobrevivido estas desgracias que se ven hoy día.

Y dijo Jeremías a todo el pueblo y a las mujeres todas, escuchad la palabra del Señor, vosotros todos los del pueblo de Judá que estáis en la tierra de Egypto: esto dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: vosotros y vuestras mujeres habéis pronunciado con vuestra boca y habéis ejecutado con vuestras manos aquello que decíais: cumplamos los votos que hicimos de ofrecer sacrificios y libaciones a la reina del cielo. En efecto vosotros cumplisteis vuestros votos, y los pusisteis por obra. Por tanto oíd la palabra del Señor todos los de Judá que vivís en tierra de Egypto el nombre mío, por boca de judío alguno, diciendo: Vive el Señor Dios. Mirad: yo estaré velando sobre ellos para su daño, y no para su bien, y todos cuantos hombres de Judá se hallan en Egypto, perecerán al filo de la espada, y de hambre, hasta que del todo sean exterminados. Más aquellos pocos que se librarán de la espada saliendo de Egypto para vivir allí, conocerán si se verificará mi palabra o la de ellos.

Y ved que una señal, dice el Señor, de que yo he de castigaros en este lugar; para que conozcáis que verdaderamente se cumplirán mis palabras contra vosotros para vuestro castigo. Esto dice el Señor: He aquí que yo entregaré a Pharaon Ephree, o Vaphres, rey de Egypto, en poder de sus enemigos, en manos de aquellos que buscan su perdición; así como entregue a Sedecías, rey de Judá, en manos de Nabuchodonosor, rey de Babylonia, enemigo suyo, que buscaba como perderle.

El señor vuelve con su palabra que tiene poder e infinita sabiduría. Leed tranquila y concienzudamente y hallaras en cada frase, en cada palabra una enseñanza del libro del Señor. Medítalas y   aplícalas en tu vida, en tu familia y sobre todo, compártelas con tus estudiantes. Cada día el Señor te da una enseñanza y una palabra para reflexionar. El camino de la perfección requiere de mejor y mayor esfuerzo. Y tú estás en ese CAMINO. ¿Por qué Quieres huir de la perfección que Dios te ofrece?

FELIZ SEMANA                                                                  

JJ = J2

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