miércoles, 4 de marzo de 2026

 IGUALDAD EN LA DIFERENCIA

El mero hecho de reconocer que en nuestras aulas existe diversidad, y aceptarla, no garantiza que cambie la situación de los colectivos que sufren una mayor exclusión social, como tampoco lo hace imponer una igualdad educativa que homogeneiza. En la mayoría de casos, ambas posturas están fomentando desigualdades educativas. En educación muchas veces se ha planteado el trato a la diversidad desde una visión excluyente, en la que el alumnado considerado diferente es segregado, porque la diferencia se vincula a deficiencia y, por lo tanto, se le ofrece un currículo de menor aprendizaje. Cuando se plantean esas prácticas segregadoras, se utilizan argumentos basados en alegar que la diversidad dificulta la enseñanza en el aula y disminuye el aprendizaje del resto de alumnado. La igualdad de diferencias implica superar las creencias de que la diversidad es un obstáculo para aprender. Los resultados del último informe PISA 2006 (OCDE, 2007), nos muestran cómo Finlandia continúa siendo el país con mejores resultados. Entre las características de su sistema educativo, destaca el hecho que la segregación educativa por niveles fue eliminada con una ley de 1985, reconociendo los beneficios de la diversidad tanto en el conjunto del aula como para el propio alumnado perteneciente a diferentes colectivos minoritarios. El informe PISA del 2003 (OCDE, 2004), también señalaba cómo aquellos países que están llevando a cabo programas de atención a la diversidad son los que tienen un rendimiento menor: en otras palabras, en países con una gran diversidad de programas de escolarización diferente, el origen socio-económico tiende a tener un impacto muy significativo en el rendimiento del alumnado, puesto que la igualdad es mucho más difícil de conseguir (OCDE, 2004, p. 29). Por otra parte, ante la diversidad creciente del alumnado, el profesorado continuamos caracterizándonos por nuestra homogeneidad. Una de las mejores formas de romper con esa homogeneidad de las personas adultas es introducir en el centro educativo y en la propia aula la diversidad que el profesorado no puede aportar. En este sentido, la inclusión de personas de la comunidad con un perfil diferente al del profesorado, con diferentes culturas, religiones, y lenguas, cuando su inclusión se basa en la igualdad de diferencias, contribuyen a la superación del racismo y a mejorar el aprendizaje de todos y todas las estudiantes. Conclusiones En consonancia con el giro dialógico de las sociedades, en las últimas décadas las ciencias de la educación y las concepciones del aprendizaje están enfatizando que el aprendizaje que conduce a mayores niveles de comprensión y de sentido es aquel que se produce en la interacción social con diversidad de personas. En esta línea, el aprendizaje dialógico emerge de las evidencias de cómo las personas El aprendizaje dialógico / A. Aubert et al. 137 aprendemos dialógicamente, y teoriza las condiciones sobre las que el aprendizaje a través de la interacción comunicativa crea más y mejor conocimiento. A través de un diálogo que es igualitario, que reconoce la inteligencia culturalen todas las personas, que se orienta a la transformación, que prioriza la dimensión instrumental al mismo tiempo que la solidaridad, que crea sentido y que parte de la igualdad de diferencias, se logra aprender de forma más adecuada a las exigencias de la actual sociedad de la información. Este enfoque ya está demostrando el éxito en la práctica, por ejemplo, en las comunidades de aprendizaje, mejorando la coordinación entre centros educativos y comunidades y aumentando el aprendizaje instrumental.

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