martes, 3 de marzo de 2026

 DIALOGO IGUALITARIO 

A través del diálogo igualitario se rompen las relaciones jerárquicas y autoritarias en los centros educativos. Cada opinión, saber o criterio se considera en función de la validez de sus argumentos en vez de imponerse a través de la ostentación del poder o la hegemonía cultural. Esto es lo contrario a lo que tradicionalmente se ha venido haciendo en los centros educativos, cuando se ha considerado que la voz de las personas profesionales de la educación era más válida que la del resto de la comunidad educativa, y que ha llevado a que la decisión sobre qué hay que aprender y cómo, haya estado exclusivamente en manos de profesionales, excluyendo a las familias del alumnado. Lejos de eso, y reconociendo que todas las personas tenemos capacidades de lenguaje y acción (Chomsky 1977; Habermas 1987), la construcción dialógica del conocimiento está cada vez más extendida en la comunidad científica internacional y especialmente en el ámbito de la investigación (Gómez et al., 2006; Touraine, Wieviorka, Flecha, 2004). El aprendizaje dialógico / A. Aubert et al. 131 Los centros educativos con más nivel de aprendizaje y mejor convivencia son aquellos que abren sus espacios al diálogo igualitario entre profesorado, familiares, personas profesionales, voluntariado, alumnado y otras personas del entorno del alumnado, tal y como podemos comprobar con los datos aportados en el último artículo presentado en este monográfico. Para el avance hacia ese diálogo igualitario en situaciones de desigualdad (Freire, 1997) es preciso analizar aquellas dinámicas actuales que contribuyen a la superación de dichas desigualdades; la distinción entre interacciones de poder (causadas en parte por la desigualdad estructural presente en la sociedad) e interacciones dialógicas (Searle y Soler, 2004) ha contribuido enormemente a este análisis. El avance hacia las interacciones dialógicas es lo que caracteriza el giro dialógico y se materializa también en los centros educativos donde se trabaja para crear las mejores condiciones para la existencia de este diálogo igualitario. Cuando se realizan asambleas, se llama a las familias y se deciden los contenidos curriculares teniendo en cuenta las voces de todas las personas en vez de establecer un diálogo unilateral en el que unos y unas hablan y deciden, mientras el resto sólo escucha y asiente, las interacciones dialógicas y las pretensiones de validez ganan terreno a las interacciones y pretensiones de poder. En esas acciones, habrá algunas voces que seguirán ostentando más reconocimiento, por venir de un profesor, de una directora o de un familiar con estudios superiores ya que las interacciones de poder están influidas por una estructura social que es desigual; pero aquellas voces tradicionalmente silenciadas tendrán un espacio donde hacerse oír y, en un diálogo igualitario, contribuirán a la transformación, enriquecimiento y mejora de los resultados.

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