La empatía permite entender los errores de los estudiantes como oportunidades de aprendizaje, a partir de una actitud reflexiva de cuestionamiento y crecimiento, y de aceptar los errores como parte de un proceso de superación, lo cual implica que es posible generar aprendizajes positivos frente a los errores.
Todos recordamos la historia de algún maestro ejemplar, cuyo carácter afable y motivador no significó dejar de ser estricto y exigente con sus alumnos. Quizás su mejor aliado fue, simplemente, la empatía.
Dado que el propósito compartido como docentes es brindar una educación integral y de calidad, siempre será importante considerar el lado humano de los alumnos, y poner en práctica la empatía cognitiva además de los aspectos intelectuales de la enseñanza.
Los expertos te comparten aquí algunas reflexiones basadas en sus experiencias, para lograr óptimos resultados aplicando la empatía en tu práctica diaria:
1. Haz que los estudiantes se sientan bienvenidos y aceptados.
Mostrar una actitud empática ayuda a crear un buen ambiente al comienzo del curso. Algo tan simple como expresar a los alumnos tu aprecio por el hecho de que estén allí, puede tener un impacto sorprendentemente grande. Ya sea por escrito o mediante un video, asegúrate de usar palabras que transmitan simpatía, calidez y alegría por tenerlos como alumnos. Asegúrate de que las señales no verbales (gestos, tono de voz, postura) sean consistentes con el mensaje verbal que estás enviando. Conoce más recomendaciones, aquí.
2. Motiva a los alumnos.
Como docentes, es fundamental comprender la motivación que lleva a los estudiantes al aula cada día. ¿Qué encuentran estimulante en clase? ¿Cómo puedes hacer más atractivas las interacciones para que aprendan con gusto? En cuanto a la empatía, es ideal buscar y utilizar métodos de aula y herramientas tecnológicas innovadoras que permitan canalizar las emociones e intereses de tus alumnos, lo cual ayudará a que el aprendizaje sea atractivo y significativo para ellos. Conoce más recomendaciones, aquí.
3. Ayuda a los estudiantes a aprender de sus errores.
La empatía permite entender los errores de los estudiantes como oportunidades de aprendizaje, a partir de una actitud reflexiva de cuestionamiento y crecimiento, y de aceptar los errores como parte de un proceso de superación, lo cual implica que es posible generar aprendizajes positivos frente a los errores. Conoce más recomendaciones, aquí.
4. Fomenta el diálogo para resolver diferencias y conflictos.
La educación es, en parte, una actividad de diálogo e interacción entre dos o más personas. Sin embargo, esto puede significar que pueden surgir diferencias e incluso conflictos en la diversidad de pensamientos, ideas o puntos de vista. La conversación empática ayuda a reducir las tensiones para que puedan surgir soluciones creativas, permitiendo que los participantes se expresen con cortesía, escuchen con atención y resuelvan las diferencias con respeto. Conoce más recomendaciones, aquí.
Como puedes ver, la empatía es un poderoso aliado para estimular y potencializar el aprendizaje de tus alumnos, utilizada asertivamente en tu práctica docente.